Bmw Classic Series. Round 4. Circuit de Calafat










Y con el final del verano, volvemos a retomar La BMW Classic Series by Rallyclassics.org. Y volvemos al circuito donde este año se celebró la primera prueba. El Circuito ratonero y de manos por excelencia, el que no te da un respiro, con su característico asfalto abrasivo, y con esas curvas que exigen concentración. Volvemos a tierras Tarraconenses, volvemos al circuito de Calafat.
La mañana se presentaba con unas temperaturas agradable para las fechas. Quizás el riesgo de tormenta que vimos en las noticias, nos avisaba con la brisa que desciende desde el Coll de Fatxes, y entra por Vandellós. Pero nada a temer, pues el calor nos acompañó durante toda la jornada, y lo mejor, sin que apareciera la lluvia. 

Reencuentro entre pilotos, mecánicos, familias y amigos que ya se conocen por verse en tantos circuitos, risas, saludos y las típicas preguntas de adonde has pasado las vacaciones. Sin duda, el roce hace el cariño, y ya se notaba en el ambiente que había mono de asfalto. Después de saludar a la organización y firmar el formulario, comencé con mi ritual que consiste, cámara en mano, en pasearme por la zona de boxes para sacar esos momentos previos a la salida, donde los pilotos y mecánicos ponen apunto sus máquinas, y donde siempre me gusta pararme a hablar con los que, poco a poco, tengo la suerte de ir conociendo.

© Miguel A. Salor

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Ahora un GT 40, BMW´s, Lancias, un Alpine turbo, Los incombustibles autobianchis, los Alfa Romeo, que siempre dan un buen espectáculo, y no podían fallar los 911, que como es costumbre, son legión. Los horarios se cumplieron con gran puntualidad, y como marcaba la agenda, comenzaron  a rodar los coches, previo briefing por parte de la organización, de obligado cumplimiento, a cargo de Alex Romaní, y donde se aclaran todas las dudas que pudieran surgir. Así que una vez terminada, empezaron a rugir los motores, y se pusieron manos a la obra.


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Y vaya si se notaban las ganas!! desde el primer momento, se vieron apuradas, adelantamientos, y mucho contravolante, sobretodo en la famosa curva de final de recta, con su cambio de rasante. Eso trajo más de algún problema de fiabilidad, debido posiblemente al tiempo que los vehículos aguardan en sus garajes durante el paréntesis del verano. Varios tuvieron que abandonar, y el tremendo bochorno del mediodía, seguro que tuvo mucho que ver, así que más de un piloto, no tuvo más remedio que ver los toros desde la barrera...


© Miguel A. Salor

Una vez terminada la ronda de entrenamientos, llegaba el turno de las motos de la categoría de menor potencia. Rodando con bastante cautela al principio, para poco a poco, una vez cogida confianza con la pista y sentirse más cómodos, empezar a apretar para poder encontrar su mejor ritmo. Eso tenía una parte positiva para mi, pues egoístamente, podía acertar con más facilidad a la hora de los planos más cerrados.


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A continuación, entraban las de mayor potencia, con velocidades puntas con una mejora bastante significativa, y con pilotos que llegaban a rozar las protecciones del mono en el asfalto con total naturalidad. Aunque no hay que pasar por alto que la mayor potencia, puede jugar malas pasadas, y delante mío, un piloto se fue por "orejas" a la salida de la curva de final de recta, gracias a dios sin consecuencias, un poco magullado por el "meneo" que le pego la moto, que seguro le pasaría factura cuando se enfriara, y con la horquilla tocada de muerte, imposible continuar, aunque una vez pasado el susto, todo quedó en una anécdota más. La foto me la guardo, porque no soy tan friki como para mostrarla... aun.


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Después de estos entrenamientos, se hizo una pausa para comer, para volver después a recuperar la actividad hasta el final de la jornada. Los coches tomaron la salida cerca de las 16h. Vaya si lo cogieron con ganas!! quedo demostrado que la comida les había sentado de maravilla a los pilotos, pues se lo tomaron con muchas ganas. En las primeras vueltas, todos bastante agrupados, y una vez cogido el ritmo, se fueron abriendo huecos, donde las máquinas más potentes fueron cogiendo espacio, y donde también los pilotos más espectaculares, buscaban su espacio para llevar un ritmo lo más alto posible, incluso deleitándonos con grandes derraparas, como en el caso del piloto del Lancia  montecarlo Num. 66, que era una verdadera delicia verlo domar la trasera, y una vuelta tras otra, no bajar ese ritmo!!.


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Mientras rodaban, en la recta de meta, los compañeros de equipo, iban mostrando en la pizarra los datos necesarios para poder mantener el ritmo, el vuelta a vuelta.


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Y la mala suerte empezó a cebarse con los pilotos en forma de averías... e irremediablemente algunos tuvieron que abandonar con resignación, con tristeza y un poco de preocupación, al ver a sus maquinas, humear de forma alarmante. También los piloto aprovechan para hacer los relevos, o realizar algunos ajustes. Este momento, el de la averías, poco o nada deseado por los equipos, me gusta mucho fotografiarlos, ya que muestran la otra cara de la competición, y me gusta este punto de vista, no quedarme solo con la archiconocida foto de los coches a toda velocidad por el trazado. Las caras de cansancio, preocupación, y un largo etcétera, se dan en el pit line. Es otro momento dentro de la carrera, en el que también se vive la competición.


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Finalizada la sesión, salían a la pista las motos, y tal como se hizo en los entrenamientos anteriores, divididas en los dos grupos que antes comenté. Eran cerca de las 17h. y la luz comenzaba a mostrar su mejor cara, con unos colores cálidos y unas sombras suaves, que hacía que me lo pasara como un niño con una piruleta. Los atardeceres en los circuitos, son impagables y si es con la posibilidad de fotografiar clásicos, más aun.



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Y con estas últimas imágenes me despido,

la siguiente, en el Circuito de Catalunya, en Barcelona, para poner el broche final a mi primera temporada de las Bmw Classic Series.

Saludos,
MA


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