Pongamos que hablo... de Madrid. Parte I.










Mientras escribo esta entrada, no puedo dejar de escuchar en mi mente, de una manera sutil y sin saber porque, la famosa canción del maestro Sabina, Pongamos que hablo de Madrid. que suena fuerte en mi cabeza y se repite varias veces. Después de escuchar la letra, sin duda el genio abulense, supo dejar bien reflejado ese carácter a veces fascinante, a veces salvaje, de la ciudad de Madrid, con sus rincones y sus detalles por descubrir, y por vivir.

Aunque mi propósito en esta visita no fue tan fascinante como el vivido por el cantautor andaluz, sobretodo por la diferencia de época, no me puedo quejar, y nos hemos quedado fascinados por todo lo que Madrid puede ofrecer al turista. Yo os propongo que me sigáis durante el recorrido que hicimos. Con un poco de todo, y siempre desde la Puerta del Sol como epicentro. Seguramente no sorprenderá a nadie, así que al menos, espero que os gusten las fotografías que tomé durante el trayecto.

Llegada al Hotel.

Cerca de las cinco de la tarde, bien situado, en la Calle Montera, famosa por el comercio del amor, entre otras cosas, fue nuestra elección en cuanto a Hotel. Al lado de la Gran Vía, y muy cerca de cualquier lado. Mis primeras fotos cuando llegué, fueron las luces nocturnas de las calles y sus transeuntes. Y como pude subir a la última planta del edificio, había que aprovecharlo. Luego una visita rápida a Callao, Puerta del Sol, y unas cervecitas para no perder el ritmo. Pronto a la cama, pues al día siguiente nos teníamos que mover para visitar todo lo que nos diera tiempo.


La Gran Via desde nuestro Hotel. © Miguel A. Salor

Las terrazas muy ocupadas. © Miguel A. Salor

Un conjunto de edificios únicos. El nuevo Ayuntamiento (antiguo edificio de correos) destaca con su color azul.
© Miguel A. Salor

El mítico edificio Capitol desde el mismo centro de La Gran Via. © Miguel A. Salor

Empieza la ruta.

Bajamos por la Calle Arenal, desde la Puerta del Sol, con la intención de llegar hasta el Palacio Real, pero no sin antes desayunar en La Chocolatería de San Ginés, la más famosa a tenor de las fotografías expuestas en sus paredes, y con unas porras de las de verdad, tamaño XXL. Una agradable sorpresa antes de llegar, fue encontrarnos en el pasaje de San Ginés, una librería al aire libre, con varios libros, postales y láminas, entre otros, de distíntas épocas de Madrid. Curiosa ante todo por como estaba ubicada, como si hubiera crecido a los pies del edificio, pues hasta tenía su propio porche con sus tejas.


© Miguel A. Salor

Desde el pasaje de San Ginés, teníamos el desayuno cerca. © Miguel A. Salor

Una esquina entera ocupa la famosa churrería. Y aun así, le faltaban mesas. © Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor


Una vez reconfortado nuestro apetito, nos dirigimos hasta el Teatro Real, en la Plaza de Isabel II. Un edificio de grandes dimensiones, que fue construido por orden de Felipe VII a principios de 1800, aun que este no vio la luz al inicio hasta el 1830, y su finalización fue en el 1850, debido sobretodo por la escasez de fondos de la Casa Real. Un par de fotos, y pusimos dirección hacía el Palacio Real y la Catedral de La Almudena.


El Teatro Real. © Miguel A. Salor

El Palacio Real

Bajando por la Calle de Vergara, y cogiendo la de Arrieta, llegamos a la Plaza de Oriente, en la que nos da la bienvenida un monumento ecuestre de Felipe IV, homenajeado por Isabel II, en la que profesa gloria a las artes de la capital. Un lugar donde descansamos un poco, y aunque era temprano, no más de las 10 de la mañana, el Sol ya comenzaba a calentar con dureza nuestras cabezas, y de paso nos encontramos con el primer grupo de turistas japoneses, que siguiendo su tónica habitual, dentro de una exquisita educación y valores, me costó esquivarles a la hora de fotografiar.


Esas nubes eran espectaculares!! © Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

Llegamos a la entrada principal del Gran Palacio Real. Las dimensiones son sencillamente extraordinarias, solo recuerdo algo así en mi viaje e Estambul, y estas comparaciones ya son palabras mayores. Intentamos hacer cola para entrar a realizar la visita, pero joder... esta llegaba hasta la catedral de La Almudena... así que desistimos de esta idea, y paseamos un rato para contemplar la belleza de esta joya arquitectónica. No os voy a contar su historía, pués San Google está ahí para eso, y yo no aportaría nada nuevo. Eso si, mi anécdota fué que intenté sacar una instantánea con el Guardia Civil de la puerta, que llevaba tricornio, y me resulto imposible, pues cada vez que movía la cámara, desaparecía misteriosamente... que capacidad de mimetización!! algo para estudiarlo sin duda. No paso de algo anecdótico, y desde aquí todo mi respeto.


© Miguel A. Salor

Una de las pocas veces que me veréis retratado. ¿Donde esta Wally? © Eva M. Martínez

© Miguel A. Salor

La verdad que Eva porque no se pone, pero tiene buen ojo, vaya que si!! © Eva M. Martínez

Catedral de Santa María La Real de La Almudena


Seguimos nuestra ruta de monumentos, y ahora tocaba la famosa Catedral, donde nuestros actuales monarcas, pasaron como todo hijo de vecino, por la vicaría, aunque pensándolo bien, no creo que ellos tuvieran que pagar como hice yo..., cuando quede con ellos ya les preguntaré eso, y lo de el curso prematrimonial. Al dato que me distraigo, la entrada es gratuita, y solo se limita cuando se celebran misas. Ningún problema con la cámara a la hora de hacer fotos, y los asistentes muy atentos a cualquier pregunta.
Bastante moderna, tanto por dentro y por fuera, con unos rosetones y telas bastante peculiares, sobretodo una en la que aparece una hermana entre llamas e incandescencia (María Pilar Izquierdo) y como en todas las catedrales o iglesias, un ambiente muy relajante, seas o no creyente, esto no entra en conflicto con la visita.  



© Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

© Miguel A. Salor

Y con esto termino esta primera parte. En la siguiente entrada seguimos camino de vuelta a la Puerta del Sol, pero no sin antes probar cosas típicas de Madrid.

Saludos,
MA

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